Transcripción:
CASO TEUCHITLÁN
FISCALÍA DE JALISCO LIMPIÓ DE EVIDENCIA EL RANCHO
La apertura del sitio desilusionó a los colectivos de búsqueda de desaparecidos porque ya no había ni zapatos, ni ropa, ni nada para identificar.
TEUCHITLÁN, Jalisco. Los zapatos, la ropa, las maletas e identificaciones halladas en el Rancho Izaguirre -campo de entrenamiento y probable fosa clandestina del crimen organizado- ya no estaban ayer, cuando el predio fue abierto por iniciativa de la Fiscalía General de la República (FGR) a una visita de medios y colectivos de búsqueda de desaparecidos.
Toda la evidencia encontrada en el lugar está todavía bajo resguardo de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Jalisco, señalaron fuentes de la FGR a El Sol de México.
"Nada. No hay nada. No hay prendas, no hay zapatos, no hay mochilas, no hay nada. Se desaparecieron", se lamentó una madre buscadora que acudió ayer al lugar en busca de indicios de su familiar desaparecido.
Los colectivos de búsqueda reclamaron que esta visita fue un montaje, un "tour para turistas" o una "visita de escuela", pues no se les permitió revisar el rancho ni las evidencias encontradas en el sitio.
Ayer, la FGE informó que presentó la petición formal a la Fiscalía de la República para que ejerza su facultad de atracción y se encargue totalmente del expediente.
Sin embargo, fuentes cercanas al caso apuntaron que aún no es oficial la federalización de la indagatoria sobre el presunto centro de adiestramiento. La FGR aún evalúa la atracción de la investigación en los próximos días, en caso de que el expediente contenga pruebas suficientes para determinar la posibilidad de la comisión de un delito federal en el rancho.
"Esperábamos al menos que hoy hubiera habido gente trabajando, haciendo algo, pero la verdad, nos vamos más desilusionados", dijo Guadalupe Solís.
En el polvoso e inestable terreno se observaban ayer cintas amarillas, banderas de "evidencia" de distintos colores, hoyos realizados por las autoridades y algunos cuartos donde se presume se practicaban tiros con balas de gotcha.
FISCALÍA DE JALISCO SE LLEVÓ LA EVIDENCIA DEL RANCHO ABREN EL RANCHO IZAGUIRRE
Madres buscadoras que acudieron a Teuchitlán reclaman que no les dejaron nada para identificar.
ALDO CANEDO Y ROBERTO HERNÁNDEZ Enviados
TEUCHITLÁN, Jalisco. Los zapatos, ropa, maletas e identificaciones hallados en el Rancho Izaguirre -campo de entrenamiento y probable fosa clandestina del crimen organizado- ya no estaban ayer, cuando este predio, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, fue abierto por iniciativa de la Fiscalía General de la República (FGR) a una visita de medios y colectivos de búsqueda de desaparecidos.
Toda la evidencia hallada en este lugar está ahora bajo resguardo de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Jalisco, señalaron fuentes de la FGR a El Sol de México.
Los restos óseos, por protocolo, están bajo resguardo del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.
"Nada. No hay nada. No hay prendas, no hay zapatos, no hay mochilas, no hay nada. Se desaparecieron", dijo una madre buscadora que acudió ayer al Rancho Izaguirre en busca de indicios de su familiar desaparecido.
Los colectivos de búsqueda reclamaron que esta visita fue un montaje, un "tour para turistas" o una "visita de escuela", pues no se les permitió revisar el rancho ni las evidencias encontradas.
Mientras tanto, la FGE ya realizó la petición formal a la Fiscalía General de la República para que ejerza su facultad de atracción y se encargue totalmente del expediente de Teuchitlán.
Fuentes cercanas al caso apuntaron que aún no es oficial la federalización del presunto centro de adiestramiento y la FGR aún evalúa la atracción, misma que podría darse en próximos días en caso de que el expediente contenga pruebas suficientes para determinar la posibilidad de la comisión de un delito federal en el rancho.
EL TOUR
La visita al Rancho Izaguirre fue complicada desde el inicio. Más de un centenar de personas fueron trasladadas desde Guadalajara en al menos siete camiones al predio, donde, a decir de los colectivos de búsqueda, no hubo organización para entrar.
El predio, un terreno rectangular de mil metros cuadrados totalmente bardeado, cuenta con cinco construcciones. En la más grande es donde se localizaron decenas de prendas de ropa, así como otros objetos como mochilas, maquillaje, zapatos y libretas que ayer ya no estaban.
Las fosas localizadas por el grupo Guerreros Buscadores se encuentran al fondo del predio, del lado derecho (tomando como referencia la entrada) y estaban acordonadas para que las investigaciones que se realizan en el lugar no se vean contaminadas ni alteradas por los presentes.
Los visitantes fueron restringidos a un camino acordonado de ambos lados, por lo que no pudieron revisar la totalidad del rancho. Un camino cercado por cintas amarillas y banderas de "evidencia" de distintos colores cruza aproximadamente 200 metros del predio. De ambos lados se visualizan hoyos realizados por las autoridades, así como algunos cuartos donde se presume se practicaban tiros con balas de gotcha, además de una "carnicería", donde, según colectivos, se mutilaba a los reclutados o secuestrados asesinados junto a baldes con químicos desconocidos.
El escenario, repleto de medios de comunicación, trabajadores de la FGE, de la Comisión Nacional de Búsqueda y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, fue calificado como "un teatro", "una burla" y "un recorrido para turistas" por parte de buscadores, quienes acusaron que no hay avances suficientes en las diligencias y que, incluso, tuvieron que forzar su entrada al predio.
"Más que coraje, es una sensación de ser una burla. Tratan esto como un tour, cuando se trata de decenas de vidas humanas que alguna madre, hijo o hermano está buscando", agregó la joven Carmen, integrante de las Madres Buscadoras de Jalisco.
Entre el terreno, rodeado de kilómetros de pastizales y terrenos para siembra, se alcanzaban a vislumbrar las fosas que, acusan las buscadoras, se utilizaban como crematorios improvisados. Ahí, banderas de "evidencia" rojas mantienen pendientes las diligencias para determinar si existieron o no estas excavaciones.
En una esquina de la bodega principal del predio, una madre buscadora gritaba "traigan las palas, nosotros abrimos", al señalar que un pedazo del concreto del piso se escuchaba hueco. Presumía que podía ser una fosa.
En ese mismo sitio, donde se encontró la mayor cantidad de prendas y pertenencias de los presuntos reclutados, el señor José Everardo Herrera Martínez hizo el hallazgo de un par de calcetines, una mochila, cepillos de dientes y perfumes.
Todo, debajo de las piedras.
Los restos óseos hallados en el rancho están bajo resguardo del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.
"CARMEN MADRES BUSCADORAS DE JALISCO" "Tratan esto como un tour, cuando se trata de decenas de vidas humanas que alguna madre, hijo o hermano está buscando".
Madres buscadoras mostraron su descontento por no encontrar indicios en el Rancho Izaguirre, al que acudieron por invitación de la FGR.