Resumen:
COLUMNA FILOSOFÍA Uno de los principios básicos de las sociedades capitalistas es el individuo. La concepción inmediata de la persona es que cada una es una totalidad independiente de las otras, es decir, que cada persona es por sí misma, que en ella se encuentran todas las razones que la hacen ser y todos los elementos que posibilitan su existencia.
Transcripción:
COLUMNA FILOSOFÍA Uno de los principios básicos de las sociedades capitalistas es el individuo. La concepción inmediata de la persona es que cada una es una totalidad independiente de las otras, es decir, que cada persona es por sí misma, que en ella se encuentran todas las razones que la hacen ser y todos los elementos que posibilitan su existencia. Los demás individuos se presentan, entonces, como elementos que también son, en sí mismos, independientes de mi, con los que la relación que existe (en caso de que exista alguna) es producto de la casualidad.
Esta consideración de las personas como si cada una fuera independiente de las demás es constantemente reforzada por el aparato legal, la educación básica y el modo en que, efectivamente, parece que se desarrolla la vida social.
Legalmente hablamos de derechos colectivos, pero sólo como condiciones de los derechos individuales; desde temprano aprendemos que cada quien debe hacerse responsable de sus actos, como si las decisiones que tomamos no fueran el resultado de un conjunto de condiciones que las posibilitaron.
Sin embargo, al acercar la lupa a lo que constituye a la persona, es posible observar que aunque la determinación individual es un elemento fundamental para que la persona sea lo que es, no es suficiente por sí misma; es decir, aunque podamos reconocer el valor que cada quien tiene en lo que cada quien ha logrado ser, esto no puede ser lo único que sustente lo que cada quien es. Los ejemplos más básicos que pueden señalarse en este sentido se refieren al nacimiento de cualquier persona: nadie puede crear su 17 de noviembre de 2025 buzos JENNY ACOSTA @acostajenvic Maestra en filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana. Sus principales lineas de investigación son filosofía politica, marxismo, feminismo y estética.
El individuo, la totalidad y la espiritualidad propio cuerpo; éste es siempre el resultado de una unión previa a la formación de la conciencia individual. Pero así como sucede con el cuerpo, también sucede con la formación de la personalidad. Nadie se forma a si mismo de la nada; lo que constituye nuestras convicciones más profundas surge de nuestra interacción con otras personas, del contexto social en el que nacimos y nos desarrollamos. Es cierto que, como señaló Marx, las condiciones no se relacionan unilateralmente con las personas; no es que sólo nosotros recibamos el impacto de nuestras condiciones, sino que también éstas pueden ser "educadas", transformadas por las personas.
Ahora bien, esta contradicción entre la concepción reforzada por todos los medios de que el individuo puede valerse únicamente por sí y de que debe preocuparse primero por si, así como la constatación efectiva de que para ser requiere de la existencia de un conjunto mayor a si mismo, provoca, entre otros resultados, que la persona busque diferentes modos de conectarse a sí misma con una universalidad que intuye, pero que no puede aprehender completamente. En estricto sentido, esa universalidad ya se encuentra en la vida cotidiana, está a la mano, pero la oculta la repetición de que cada quien puede y debe valerse por sí mismo. Así, surgen constantemente nuevas formas que pretenden subsanar esa ausencia, ya sea a través de nuevos misticismos, de viejos o de experiencias suprasensoriales, pero ninguna de ellas logra demostrar que la unión con la universalidad ya se encuentra presente en la mera existencia social de las personas. b 49