Transcripción:
INFORME DEL CENTRO CATÓLICO MULTIMEDIAL
Atacan 1,350 iglesias y capillas en el 2024
Enfrentan extorsiones, profanaciones y hasta abandono de restos humanos en sus atrios
Al amanecer, antes del repique de campanas, sacerdotes y sacristanes abren los templos sin saber qué hallarán: sagrarios forzados, retablos quemados, limosnas arrancadas O, peor aún, cabezas humanas en el atrio, prueba de que las igle sias también son territorio del crimen en México.
El último informe del Centro Católico Multimedial revela que en 2024 se reportaron mil 350 iglesias atacadas, 26 cada semana, en promedio. Esta cifra representa un incremento de
550 por ciento respecto a finales de los años 90, cuando el promedio semanal era de cuatro templos atacados, robados o profanados en el país.
"La delincuencia organizada se ha dado cuenta de que las organizaciones religiosas son una mina de oro", dice Óscar Moha, especialista en religión y defensa de derechos humanos.
"Los criminales buscan a sacerdotes, a pastores o a sus
familias para levantarlos o cobrarles derecho de piso. Saben que las iglesias SÍ pagan, se corre la VOZ entre los feligreses y si piden 20 0 50 mil pesos, saben que los juntan de inmediato", detalla en entrevista.
El Centro Católico ha detectado que en los últimos años se han combinado tres fenómenos: el odio a la fe, el asedio del crimen organizado y la indiferencia de las autoridades. Pág. 4
INFORME DEL CENTRO CATÓLICO MULTIMEDIAL Atacaron a mil 350 iglesias durante 2024 26
Casos de extorsiones, profanaciones, incendios y hasta restos humanos en los atrios es lo que sufren los templos católicos
JUAN CARLOS RODRÍGUEZ
1 amanecer, aun antes de que el repique de campanas convoque a los feligreses, decenas de sacerdotes y sacristanes en distintos rincones del país abren las pesadas puertas de madera de sus templos, pero no saben lo que encontrarán.
El sagrario forzado, un retablo quemado, la alcancía de las limosnas arrancada de tajo O, peor aún, cabezas humanas abandonadas en el atrio, se muestran como advertencia de que las iglesias también son territorio del crimen.
México vive una espiral violenta de la que ni los lugares sagrados escapan.
De acuerdo con el más reciente informe del Centro Católico Multimedial (CCM), en 2024 se reportaron mil 350 iglesias atacadas, lo que da un promedio de 26 agresiones por semana.
Esta cifra representa un incremento de 550 por ciento respecto a finales de los años 90, cuando el promedio semanal era de cuatro templos atacados, robados o profanados.
"La delincuencia organizada se ha dado cuenta de que las organizaciones religiosas son una mina de oro". plantea Óscar Moha, especialista en religión y defensa de los derechos humanos.
"Los criminales buscan a sacerdotes, a pastores o a sus familias para levantarlos o cobrarles derecho de piso; saben que las iglesias SÍ pagan, se corre la VOZ entre los feligreses y si piden 20 o 50 mil pesos, saben que los juntan de inmediato", detalla.
MACHETE EN MANO Los ataques son cada vez más visibles gracias a las redes sociales. El pasado 21 de agosto, se hizo viral un video que muestra a un hombre que prendió fuego al altar de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en la localidad de Tilapan, en el municipio de San Andrés Tuxtla, al sur del estado de Veracruz.
Con el torso desnudo y con un machetes en cada mano, el individuo prendió fuego al altar principal de la iglesia, quemó imágenes religiosas y agredió a dos colaboradores de la parroquia.
Semanas antes, el pasado 3 de agosto, un hombre atacó con un cuchillo a un feligrés durante una misa que se celebraba en la iglesia de La Magdalena, municipio de Los Reyes La Paz. Estado de México. "En un primer momento, nosotros habíamos detectado que los ataques a los templos estaban orientados hacia el robo de arte sacro, principalmente en Puebla y Tlaxcala, donde los tesoros artísticos son abundantes, pero las cosas han ido empeorando", expone el padre Omar Sotelo, director del CCM.
Pero conforme las agresiones han aumentado en diferentes partes de la República, el CCM ha detectado que en los últimos años se han combinado tres fenómenos: el odio a la fe, el asedio del crimen organizado y la indiferencia de las autoridades.
"El gobierno actual nunca va a atacar a la iglesia, pero tampoco va a meter las manos por ella", sentencia Sotelo, quien señala directamente a los gobiernos de Morena de tolerar o incluso azuzar las agresiones contra templos religiosos.
"De siete años para acá, se han acrecentado las agresiones contra la Iglesia de una manera más evidente. Delante de las cámaras van a decir que hay diálogo, que las cosas van muy bien, pero en los hechos van a apoyar otros organismos contrarios al pensamiento de la iglesia", sentencia.
Entre 1993 y 1999, se reportaban alrededor de cuatro templos atacados o profanados por semana, según datos del CCM. De 2000 a 2006, la cifra se incrementó a ocho templos agraviados semanalmente. En cambio, de 2007 a la fecha, la tendencia creció más de 500 por ciento, al reportarse 26 templos atacados por semana.
Con estos números, México se convirtió en el país en América Latina con más ataques violentos a recintos sagrados. Le siguen Colombia, Guatemala, Venezuela, El Salvador y Argentina.
Según un análisis de la Agenzia Fides, la oficina de prensa de la Santa Sede, este fenómeno va más allá de las cifras señaladas oficialmente, ya que solo se denuncia seis por ciento de los casos perpetrados contra los templos en México.
Sotelo insiste: México no vive una persecución religiosa como tal, pero sí un clima de hostigamiento constante y tolerado, donde conviven extorsiones, amenazas, violencia física y omisiones oficiales.
Para Moha, el hostigamiento no se limita a la Iglesia católica, pues los pastores evangélicos también han sido víctimas de la delincuencia organizada.
La iglesia de Guachochi tras ser baleada