Ternura


Resumen:

El tono y contenido del discurso presidencial muestran frustración, debilidad y una lectura equivocada del momento que vive nuestro país.

Transcripción:

MANUEL J. JÁUREGUI

El tono y contenido del discurso presidencial muestran frustración, debilidad y una lectura equivocada del momento que vive nuestro país.

Ternura

La verdad, nos pareció de lo más tierna y dulce la foto divulgada por la Presidenta Sheinbaum, quien aparece en calidad de abuela con uno de sus nietos, chiquillo de unos 4 años, güerillo, sentados lado a lado, en plena convivencia. La Presidenta le agregó a la foto las palabras: "amor, amor, amor". Claro, por supuesto, la imagen -dice más que mil palabras- humaniza a la Presidenta y nos recuerda a todos que, además de Presidenta, es mujer, esposa, madre y abuela. Esto nos pone a pensar: ¿y qué tal si los asesores en comunicación e imagen de la Presidenta la pudieran convencer de ofrecerle a la mitad de la ciudadanía que no es morenista, que sostiene un punto de vista diferente al oficial, que disiente de algunas de las decisiones que se han tomado unilateralmente, el mismo amor, o por lo menos la misma comprensión, que le extiende a su nieto Pablo? Ello, en lugar del aparente resentimiento, reclamos y tono agrio que últimamente ha expresado en retazos diarios, pero principalmente como la esencia de su mensaje en el Zócalo el sábado, frente a grupos de simpatizantes llevados ahí para mostrar su fuerza corporativista.

Entre otras cosas, por ejemplo, en tono retador, con aparente molestia, exclamó la Presidenta ante sus seguidores: "¡NO VENCERÁN AL PUEBLO DE MÉXICO NI A SU PRESIDENTA!". En el sentido estricto de la razón y la comprensión, tal aseveración genera una duda inmediata: ¿QUIÉN QUIERE VENCER AL PUEBLO DE MÉXICO? O, más específicamente: ¿quién quiere vencer a su Presidenta? La respuesta sucinta es: ¡NADIE! Quienes se manifiestan en contra de la Ley de Aguas o de la violencia extrema que sacude al País (ahora tenemos la amenaza de coches bomba, con el componente de un posible ataque suicida: algo insólito en México que escala el nivel de violencia a niveles demenciales), ninguno de estos grupos pretende "VENCER" ni a la Presidenta ni al pueblo de México.

En este contexto, el discurso de la Dra. Sheinbaum en el Zócalo se presentó como una ARENGA INCENDIARIA, innecesariamente polarizante, pues DIVIDE al País en un inexistente "nosotros" y "ellos". ¡Ahora resulta que si alguien, agricultor o transportista, disiente de las decisiones gubernamentales, deja de ser PUEBLO para convertirse en enemigo de él! Ella es la Presidenta de TODOS los mexicanos: injusto nos parece que pinte en el suelo del Zócalo una raya divisoria en la que sólo "ellos" son pueblo y los demás sus "enemigos". Esa postura DIVISORIA se manifiesta justo cuando el País requiere estar UNIDO, en ARMONÍA, en PAZ, para así vencer un sinnúmero de retos de todo tipo. Todos somos pasajeros en este MISMO BUQUE llamado México y, por supuesto, ¡nadie quiere que se hunda!

De lo que se trata, y ya lo dijo con suma elocuencia el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, es que la aplanadora oficialista DIALOGUE, atienda los reclamos de sectores de la población injustamente afectados en sus intereses legítimos por las decisiones que toman chicharroneramente. Los PEORES ENEMIGOS de la Presidenta y del morenismo son la Presidenta misma y el morenismo. No son los manifestantes, ni la Generación Z, ni los agricultores, ni los transportistas quienes desean "vencer" a la Presidenta: es la Presidenta y el aparato a sus órdenes los que pretenden someter a un sector DEL PUEBLO que no está de acuerdo, ¡y en una democracia es más que válido estar en desacuerdo!

El tono y contenido del discurso en el Zócalo muestran frustración, debilidad y una lectura equivocada del momento que vive México. Se alza como un ejemplo perfecto de un "non sequitur" político: una "respuesta" áspera a una pregunta que NADIE HA HECHO. No es con encono, divisionismo, polarización, rencor y ODIO como se van a solucionar los problemas de México. DIÁLOGO y entendimiento son la respuesta: así como con su nieto permite que el amor sea el vínculo, de la misma manera, con la mitad del pueblo mexicano que no es morenista ni está de acuerdo en el cien por ciento de las decisiones tomadas, la comprensión y la EMPATÍA con las víctimas de los desatinos de la 4T pavimentan el camino al ENTENDIMIENTO, a la unidad, a la armonía y a la sinergia entre Gobierno y gobernados para hacer prosperar a México y a los mexicanos.