Marath Baruch Bolaños, secretario del Trabajo y Previsión Social (STPS), debería estar enterado sobre lo que pasa con el Registro de Prestadoras de Servicios Especializados u Obras Especializadas (REPSE), ya que se está utilizando como presunta medida de presión para empresarios, pues a algunos inversores se les retiran dichos permisos para favorecer a otras empresas, y en otros casos denunciantes anónimos afirman que se les cobra para regresarlos al directorio y que puedan así seguir con sus contratos. Sobre todo con el sector limpieza, en donde el proveedor de estos servicios, Marco Antonio Jesús Reyes Saldívar, ha sido señalado en diversas publicaciones y observado por contraloras en actos de presunta corrupción, en favor de las empresas afiliadas o recurrentes a la Asociación Sindical de Obreros y Empleados de Mantenimiento, Conservación, Limpieza, Seguridad y Servicios en General, Similares y Conexos de la República Mexicana.
Transcripción:
Marath Baruch Bolaños, secretario del Trabajo y Previsión Social (STPS), debería estar enterado sobre lo que pasa con el Registro de Prestadoras de Servicios Especializados u Obras Especializadas (REPSE), ya que se está utilizando como presunta medida de presión para empresarios, pues a algunos inversores se les retiran dichos permisos para favorecer a otras empresas, y en otros casos denunciantes anónimos afirman que se les cobra para regresarlos al directorio y que puedan así seguir con sus contratos. Sobre todo con el sector limpieza, en donde el proveedor de estos servicios, Marco Antonio Jesús Reyes Saldívar, ha sido señalado en diversas publicaciones y observado por contraloras en actos de presunta corrupción, en favor de las empresas afiliadas o recurrentes a la Asociación Sindical de Obreros y Empleados de Mantenimiento, Conservación, Limpieza, Seguridad y Servicios en General, Similares y Conexos de la República Mexicana.
Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, algo tuvo que haber hablado --y no precisamente bajito-- con alguna oficina del gobierno federal o de la CDMX. Este lunes, la nueva sede de la embajada gringa amaneció vallada y lista para evitar protestas como las del sábado pasado. La escena no pasó desapercibida, sobre todo porque en diciembre varios colectivos celebraban lo que llamaron una "victoria ciudadana": el retiro del muro metálico que durante años bloqueó el paso frente a la antigua embajada en Paseo de la Reforma. Se aplaudió como un gesto de apertura, accesibilidad y recuperación del espacio público. Más que una victoria, la valla no desapareció, solo se mudó.