Transcripción:
EL PROBLEMA ES LO QUE SE PUEDE VENIR
Se van a debatir en el periodo extraordinario del Congreso, en donde serán discutidas ampliamente.
No hay indicadores para suponer que las reformas.
Vamos a entrar a un nuevo capítulo en el que hacen como si escucharan, pero en el fondo ya traen previamente establecido un guion del cual difícilmente se saldrán. No hay indicios de que quieran cambiar, porque esta ha sido la tónica a lo largo de los más de seis años y medio que lleva Morena en el poder.
La argumentación de que el Gobierno es mayoría y que es el "representante del pueblo" no lo convierte en poder absoluto y único. La mayoría en el Congreso se creó bajo una interpretación parcial de las leyes, donde jugó un papel empático con el Gobierno el Tribunal Electoral, que se ha convertido en un tribunal a modo. Las reglas de nuestra democracia tienen diversas maneras de interpretar los votos de los ciudadanos; la Presidenta obtuvo el 56% de los sufragios.
Esta argumentación ha sido una constante en todos los actos de Gobierno para justificar sus acciones. El problema, sin dejar de reconocer la mayoría y lo que ya llaman el cambio de régimen, es el hecho de que el Gobierno se encoje y deja de escuchar a quienes tienen perspectivas diferentes y que forman parte de una democracia representativa, bajo la cual también gobierna, ya sea en los estados o en el propio Congreso.
Este proceso está causando cada vez mayores problemas, porque en la medida en que se van enconchando, se van cerrando a escuchar voces que no les sean afines. Con razón se repite que la posibilidad de que se puedan abrir espacios a voces discordantes solamente podrá llevarse a cabo si al interior de Morena se presentan divisiones. De otra manera, las cosas seguirán como han sido durante el tiempo que el movimiento esté en el poder, como lo hemos visto y vivido en más de seis años.
El camino, por más que estén siendo dueños del presente y el futuro, pone en riesgo para la sociedad un conjunto de derechos que, a lo largo de muchos años, han sido parte de una lucha ciudadana, que incluye las batallas que durante mucho tiempo han librado quienes hoy gobiernan.
No es exagerado hablar del enorme riesgo que como sociedad estamos corriendo. En un mundo que tiende a centralizarse, en donde prevalecen regímenes que tienen a la democracia como un mecanismo para la concentración del poder y no como una forma de entendimiento, civilidad y pluralidad, los riesgos crecen junto con las tentaciones propias del autoritarismo.
Es claro que estamos en un cambio de régimen. El asunto medular está en qué quiere Morena como proyecto de Gobierno y de gobernabilidad. Se está perdiendo la autocrítica y, sobre todo, se está partiendo de un hecho que, en tiempos democráticos, siempre será cuestionado: no todo lo que hace el Gobierno está, por principio, bien hecho.
Por momentos, a la propia Presidenta pareciera que no le gusta que se piense diferente. Olvidan sus largas batallas por la democracia y su importante participación en su construcción, por más que siga siendo limitada.
El mayor problema que se ve venir es lo que se puede anticipar. En algunos casos, sigue prevaleciendo un espíritu de venganza social que no sirve para la cotidianidad de una sociedad, pero, sobre todo, no hay manera de que un gobierno pueda avanzar integralmente si solo se ve ante su propio espejo.
Cerrar espacios y combatir derechos no es el camino, por más que estén siendo dueños del presente y el futuro.
RESQUICIOS. No han hecho el más mínimo acuse de recibo los gobiernos de Puebla y Campeche respecto a la vehemencia con la que desde el Gobierno federal se han expresado sobre la libertad de expresión. solorzano52mx@yahoo.com.mx / @JavierSolorzano
JAVIER SOLÓRZANO ZINSER