Transcripción:
Manos propias
MANUEL J. JÁUREGUI
Con mucha pena afirmamos hoy que nuestra Presidenta fue elegida para ayudar y gobernar a los mexicanos... ¡no a los cubanos! Toca al Gobierno cubano mismo rectificar su opresión de su pueblo y así acabar con el desastre económico que amenaza la supervivencia de la Isla, aprisionada por un sueño comunista que ha sido un fracaso total. Es decir, acabar con la "crisis humanitaria" que padece Cuba resulta ser algo que corresponde a la dictadura cubana... ¡Y no al Gobierno de México!
Constitucionalmente, EXCLUYE sus facultades presidenciales dilapidar los recursos de LOS MEXICANOS ayudando a pueblos ajenos, por lo menos no mientras en México faltan medicinas, camas de hospital, seguridad, inversión en infraestructura --incluidas escuelas y hospitales-- y una letanía de carencias. Los recursos, aportados vía impuestos de los mexicanos, son para los mexicanos y no para los cubanos. Ellos cavaron su propia tumba cuando, en 1959, el tirano Fidel Castro se declaró comunista y se tiró en brazos de la Unión Soviética, permitiendo la instalación de misiles rusos que amenazaban el territorio norteamericano, convirtiendo desde entonces a esa pobre Isla en una amenaza existencial para Estados Unidos.
Aliados Castro et al. con el bloque soviético, y buscando eternizarse en el poder, instauraron en Cuba un régimen de terror en el que se pisoteaban los derechos humanos y se castigaba cualquier expresión o acto disidente de la dictadura comunista impuesta por Fidel. Junto con ello se cancelaron elecciones libres, se retacaron las prisiones de presos políticos, se eliminaron los medios independientes y se fusiló a líderes sindicales, empresarios, periodistas disidentes y miembros de otros partidos, siendo el encargado de matarlos el héroe de la 4T, el Che Guevara.
Mientras la Unión Soviética pudo, subsidió a Cuba para mantenerla como un cadillo en las posaderas de Estados Unidos. Cuando la Unión Soviética se colapsó y, sin contar con una economía funcional propia, Cuba anduvo de mendigo en Latinoamérica apuntalando regímenes socialistas/comunistas a cambio de ayuda económica (Chávez-Venezuela).
El predicamento actual de Cuba es fácil de solucionar y no requiere ayuda de nadie más que de la propia dictadura cubana. Todo lo que tienen que hacer es CESAR la represión al pueblo cubano, terminar la dictadura comunista y CELEBRAR ELECCIONES LIBRES. Si esto hicieran, una Cuba libre quedaría abierta al mundo, estaría en posición de rehacer su economía y podría elevar el nivel de vida de sus ciudadanos.
Nos parece un argumento harto FALAZ el empleado por nuestro Gobierno de que la ayuda a Cuba --ya sea regalándole el petróleo de los mexicanos, rentándole médicos o enviándole alimentos-- representa un acto "humanitario". De manera que, si la 4T desea ser "humanitaria", le corresponde serlo CON LOS MEXICANOS, sectores enteros de los cuales padecen infinidad de PENURIAS. La señora Sheinbaum gobierna a los mexicanos --bueno, parece que no a todos, sólo a los de Morena, ya que sólo por ellos se preocupa y procura actuar en su beneficio--, de manera que su responsabilidad de mejorar la vida de los seres humanos debe encaminarse a elevar la de SUS PROPIOS conciudadanos.
La labor humanitaria de la Presidenta, por supuesto, incluye a los que comulgan con ella y a los que no, pues de lo contrario pecaría de lo mismo que la dictadura comunista cubana. Hace mucha falta que el Gobierno de la señora Sheinbaum actúe y sea PLURALISTA E INCLUYENTE. Hemos llegado a un punto en que ni siquiera disimulan, actuando parciales a los suyos e INDIFERENTES hacia la mitad de la población que no votó por ellos. De ahí que, ANTE UNA GRAN PARTE de la población, el régimen sheinbaumista haya perdido mucha autoridad moral.
No le recriminamos que le haya hecho caso al señor Trump y cesara los envíos a Cuba, sino que siga insistiendo en preocuparse por ellos cuando AQUÍ MISMO surgen infinidad de temas urgentes que requieren su atención, como, por ejemplo, SINALOA y la ola de violencia y atentados contra funcionarios públicos que sacude a esa entidad, a Michoacán y a otras más. La caridad "humanista" comienza EN CASA.
La ayuda "humanitaria" a Cuba exhibe prioridades torcidas: mientras el gobierno de la 4T mira a la Isla, en México faltan medicinas, seguridad e inversión.