Transcripción:
RAÚL HERNÁNDEZ Alicia Guerra, ex reclusa de Santa Martha, ayuda a mujeres que salen de la cárcel a través del colectivo Turquesa Renace
Alicia Guerra busca ayudar a las mujeres
Es a través del colectivo Turquesa Renace, organización enfocada a brindar apoyo psicológico y legal
L L Cuando yo me vi ahí en la cárcel, sola, dije: no mames, yo me siento libre en este lugar. Imagínate cómo era mi situación en casa”, dice Alicia Guerra, quien tras purgar una con-
dena en Santa Martha, fundó el colectivo Turquesa Renace, organización enfocada a brindar apoyo psicológico y legal a mujeres que están o que estuvieron en reclusión.
Alicia, una joven tímida e insegura que nunca había fumado un solo cigarro ni bebido alcohol, a la edad de 19 años fue acusada de delitos contra la salud, en su modalidad de narcomenudeo por portación de cocaína. Recibió una sentencia de ll años, pero consiguió su libertad luego de haber pasado 6 tras las rejas, gracias a una modificación a las leyes.
“Mis papás, en una estúpida decisión, emprenden un negocio de venta de droga y mi familia también se ve involucrada en el consumo”, comenta Alicia, quien recuerda que desde los 16 años ya acompa ñaba a su padre a las vecindades de Tepito a comparar sustancias ilegales, las cuales ella ocultaba. “Como eres mujer y menor de edad, a ti no te van a revisar”, le decían.
Su madre puso una tienda de abarrotes que servía como fachada del punto de venta de droga, instalado en el domicilio ubicado a unas cuatro calles del Reclusorio Norte, en la alcaldía Gustavo A. Madero. Tras un cateo realizado por elementos de la Fiscalía capitalina, Alicia, quien se encontraba atendiendo el negocio, fue detenida por mala suerte y presentada ante el Ministerio Público. El ll de marzo de 2004, pasó su primer día privada de la libertad.
“Desde que entré a la cárcel, pensaba, ¿qué putas hago aquí? Conocí a las demás chicas y me decía una “yo soy fardera”, otra, “yo soy carterista” y ya les decía yo, a ver ¿cómo le haces? Aprendí muchas cosas, también probé el alcohol y las drogas. Todo lo que hice ahí, no lo hubiera hecho estando con mi familia”, manifiesta la mujer de tez clara y que luce un tatuaje a la altura del pecho.
Su rostro refleja bondad, mira de frente, habla de manera fluida y con seguridad. Tiene mucho que contar. Atesora cada una de las experiencias vividas en prisión, una de ellas, conocer a Delfina, una mujer indígena que recibió una sentencia de 50 años tras matar a su hija, quien era producto de una violación, luego de que hubiera sido vendida por su padre a los l4 años, a un hombre mayor. Esa historia de vida generó las ideas base para formar el proyecto de ayuda psicológica para las reclusas y exreclusas.
“Yo conozco esa historia porque yo viví con ella y un día en la madrugada escuché golpes en la pared. Era ella que estaba chocando su cabeza contra el concreto. Le pregunté que qué tenía y cuando me contó sobre porque estaba en la cárcel, le pregunté: ¿si pudieras cambiar tu historia, lo harías?, y ella me respondió fríamente que no. ¿A quién quería matar realmente Delfina, al hombre que la violó o al pinche padre que la vendió?”, dijo Alicia con un gesto reflexivo.
El ll de marzo de 2010, logró obtener su libertad. Antes de salir a la calle tras 70 meses de encierro, consumió mariguana. Una amiga fue por ella, subieron a un taxi y lo primero que quiso hacer fue ir a Bellas Artes, complejo que admira y que ella solo conocía por fotografía, a pesar de estar a solo 4 kilómetros de distancia de su domicilio. Esa primera noche en libertad, la pasó a solas en un hotel, antes del reencuentro con su familia. Once años después, el proyecto de ayuda social se hizo realidad.
“En los reclusorios hay dos colores de uniforme, el beige para las mujeres en proceso y el azul marino para las que ya tienen sentencia. El azul marino no nos gustaba y alguien dijo “somos turquesa, este lugar es turquesa”, que es un color con más vida. Quien sale de ahí así se identifica y por eso lo elegí. Lo de “renace”, es un complemento, porque estoy segura de que un ser humano puede renacer del fango”, dice Alicia, refiriéndose al nombre de la organización.
Turquesa Renace, a través de una red de profesionistas voluntarios, se encarga de dar terapia psicológica completamente gratuita a femeninas que estuvieron privadas de la libertad. Da acompañamiento legal a dos reclusas en Santa Martha y otra en Neza Sur. Ha logrado vincular a aproximadamente 35 mujeres al instituto de reinserción social, para que puedan obtener un pago por desempeñar alguna labor en el reclusorio. Más de doscientas personas han resultado beneficiadas desde 2021
“Detrás de cada mujer presa, hay un vato que las involucró en algo ilegal El 70 por ciento son inocentes. Te dicen, es que mi marido, es que mi novio, es que mi primo, es que ¡mi papá me involucró en el pedo de la droga! Si tú vas y te paras afuera de un Reclusorio Varonil, vas a ver filas y filas de mujeres, pero si vas a Tepepan o a Santa Martha, no vas a ver ni a 50 personas formadas. La mayoría son abandonadas y más las que tienen sentencias muy largas”, afirma Alicia.
El siguiente paso es convertir dicha organización en una Asociación Civil, pero para eso requieren el presupuesto necesario para pagar el acta constitutiva. A partir de ahí, uno de los proyectos inmediatos es generar fuentes de empleo al interior de los reclusorios femeniles, a través del la elaboración de artesanías, con el aval del sistema penitenciario.
Alicia se define como una mujer empoderada, con un camino fijo. “Hoy puedo decirte que sé para donde voy y que sé lo que quiero, que reconozco hasta donde puedo llegar creyendo en mí misma. A veces la gente te dice “eso te sale muy chingón” y tú dices, “no, me falta”. Es muy difícil que alguien se reconozca a sí mismo. Quiero decirle a mi carnala de la cárcel: sí se puede compa, yo te ayudo. Quiero aga rrarme de la mano con ellas y todas en bola, salir adelante”, concluyó.
A través de redes sociales se le puede localizar en las plataformas Instagram como turquesarenace, en Facebook Turquesa Renace y en Tiktok turquesarenace, en donde Alicia difunde convocatorias dirigidas a la sociedad en general y compar te varias experiencias que vivió durante su periodo en reclusión.
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