Transcripción:
EL IMPERIO del Señor de los Gallos, al amparo de la protección política
MATHIEU TOURLIERE
Para expandir su dominio en el mundo criminal de México y convertir al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en una de las organizaciones más poderosas del mundo, Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, quien murió el domingo 22 de febrero último en un operativo militar, utilizó una combinación de violencia extrema, estructuras de lavado de dinero, conquistas estratégicas, alianzas con actores políticos y sobornos a agentes de las fuerzas de seguridad, incluyendo el Ejército.
A lo largo de la última década la inteligencia militar, autoridades y la prensa han documentado los vínculos de corrupción entre el líder delincuencial nacido en Michoacán hace 59 años y políticos que permitieron a su organización tener el control de territorios en al menos 22 entidades federativas. Varias de esas alianzas fueron documentadas por la inteligencia militar y apuntan, entre otros, al exgobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez y a su entonces jefe de gabinete, Hugo Luna Vázquez, actualmente diputado federal por Movimiento Ciudadano (MC).
Informes de inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), hackeados por el colectivo Guacamaya —algunos de los cuales ya fueron reportados por Proceso y otros medios en 2022—, registran que en diciembre de 2019 César Iván Briseño Aguirre, mensajero entre el Mencho y actores políticos de Jalisco, indicó al entonces jefe de plaza del CJNG en Jalisco, Armando Gómez Núñez, apodado Máximo o Delta 1, que estaba por reunirse con Luna Vázquez, "quien fungiría como enlace con el gobernador Enrique Alfaro Ramírez".
El 9 de diciembre este personaje, quien fue agente de la policía en Guadalajara y en la policía estatal de Jalisco, mencionó en una conversación telefónica intervenida por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que intentaría reunirse con Alejandro Esquer Verdugo, entonces secretario particular del presidente Andrés Manuel López Obrador, y con Luis Cresencio Sandoval González, entonces titular de la Sedena, al que refirió conocer, "ya que éste es de Jalisco", indica la ficha elaborada por el CNI.
En ese documento, la agencia de inteligencia dio cuenta de reuniones entre Briseño Aguirre y funcionarios del gobierno estatal y con militares, con quienes habría pactado un trato de favor para el CJNG —como el retiro de unidades de la Fuerza Única de Jalisco o el envío de "alertas oportunas" ante operativos— a cambio de sobornos y de reducir los índices de violencia en la entidad. El documento menciona pagos de 400 mil pesos como "oferta inicial" a los "generales", así como un penthouse en Puerto Vallarta.
En esa conversación negociaron la incorporación del exmilitar Daniel Velasco Ramírez como secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Alfaro, cargo del que fue removido en octubre de 2019, tras la exposición de una narcomanta que lo vinculaba al CJNG.
Un informe del CNI elaborado en julio de 2019 señaló que el aparato de inteligencia del Estado tenía intervenidas las comunicaciones de ocho colaboradores cercanos del Mencho, también conocido como el Señor de los Gallos, e identificaba a varios altos funcionarios como parte de la red de protección institucional del líder criminal, incluyendo a Velasco y a Briseño, pero también a Juan Pablo Hernández González y Juan José Montes Ortiz, directores operativos de la policía de Zapopan y de Guadalajara, respectivamente, y a Efraín Domínguez Martínez, entonces supervisor en la Comisaría del Estado.
Otro documento de inteligencia del CNI dio cuenta de tres reuniones sostenidas por Armando Gómez Núñez con "elementos de la Fuerza de Reacción Inmediata Mixta, Fiscalía de Justicia de Jalisco, Policía Federal y Policía de Zapopan" en los restaurantes Toks, Chai y Omar Carlos, en Zapopan; entre los asistentes de un encuentro, que tuvo lugar el 7 de marzo de 2019, estaba presente el jefe de la policía de Zapopan. Según el gobierno de Estados Unidos, el Mencho también contó con el apoyo de Severo Flores Mendoza, jefe de la policía en Ameca, y coordinador de las policías en la zona de Valles.
A estas reuniones, documentadas por la inteligencia militar, se suma el sinnúmero de casos reportados por la prensa que muestran la colusión de presidentes municipales tapatíos con el CJNG, como el exalcalde de Teuchitlán —municipio donde el grupo criminal operaba un campo de adiestramiento y exterminio— José Ascensión Murguía Santiago, cuyo hermano estuvo vinculado con las redes de contrabando de combustible del cártel, o Diego Rivera Navarro, el exalcalde de Tequila, detenido por extorsionar a empresarios tequileros en nombre del Mencho.
Armando Gómez Núñez, el Delta 1 fue detenido en el fraccionamiento Country de Guadalajara en junio 2020 —las autoridades le encontraron dos armas largas y una corta, así como medio kilo de cocaína—, pero fue puesto en libertad en diciembre de ese año por motivos desconocidos, de acuerdo con una ficha de inteligencia militar. En abril de 2021 el Mencho lo envió a Michoacán para apoyar a Miguel Fernández Valencia, M2, en la sangrienta campaña de expansión del grupo en el estado de origen de Oseguera Cervantes.
Ahí, el Mencho envió a Juan Carlos Valencia González, el 3 —responsable del secuestro de dos hijos de Joaquín el Chapo Guzmán en Puerto Vallarta, en agosto de 2016— para encabezar la guerra en alianza con el empresario limonero y hotelero Miguel Ángel Gallegos Godoy, apodado el Migueladas, y su número dos, Ulises Sánchez Garibay, el Inge. Valencia González también es identificado como 03.
En Nayarit, donde el Mencho operaba mediante Gonzalo Mendoza Gaytán, el Sapo, y Audias Flores Silva, el Jardinero, el CJNG contaba con la protección de Edgar Veytia Camberos, el otrora fiscal general de la entidad, detenido por las autoridades de Estados Unidos en 2017 por narcotráfico. En junio de 2022 el Ejército mexicano tenía muy ubicado un domicilio que el Jardinero se estaba construyendo en Tepic, y contaba incluso con el plano del edificio. Al igual que el Mencho, antes del operativo del 22 de febrero, el Jardinero es buscado por la justicia de Estados Unidos, que ofrece hasta cinco millones de dólares a cambio de información que conduzca a su detención.
En Colima un informe del CNI fechado en 2019 planteó que la célula del CJNG, encabezada por Julio Alberto Castillo Rodríguez, yerno del Mencho, contaba con "una sólida red de corrupción local (municipal, estatal y federal) que le brinda protección para desarrollar sus actividades delictivas".
Ascenso
En 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón lanzó su "guerra contra el narcotráfico", el Mencho era un lugarteniente de los hermanos Valencia, cabecillas del Cártel del Milenio, una organización que estaba dirigida entonces por Ignacio Coronel Villarreal, mejor conocido como Nacho Coronel, y era aliada con la rama del Cártel de Sinaloa, encabezada por el Chapo Guzmán Loera. Oseguera Cervantes operaba entonces en la región de Tierra Caliente de Michoacán junto con los hermanos Uriel y Juan José Farías, pero tuvo que replegarse hacia Jalisco y Colima cuando Los Zetas incursionaron en Michoacán.
En 2010 el Ejército abatió a Nacho Coronel, lo que provocó una escisión en el grupo criminal; Erick Valencia Salazar, el 85, el Mencho y Martín Arzola Ortega, el 53, crearon entonces el Cártel Jalisco Nueva Generación, organización que se especializó en la producción y tráfico de metanfetaminas y de otras drogas sintéticas fabricadas con precursores químicos importados de manera ilegal de China, así como en el tráfico de cocaína desde Sudamérica hacia Europa.
En el recién creado CJNG Oseguera fungía como jefe de sicarios, en un grupo adepto a la violencia extrema que se hizo llamar Los Matazetas después de la matanza de 35 presuntos zetas en Boca del Río, Veracruz, en 2011.
En 2012 los soldados capturaron al 85 y a su lugarteniente Otoniel Mendoza, Tony Montana, en Zapopan, y en dos ocasiones ese año trataron de detener al Mencho; en ambos casos el capo mandó a su gente a desatar el caos en Guadalajara, con bloqueos carreteros, quema de vehículos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, lo que le permitió darse a la fuga y tomar el control del Cártel Jalisco.
El narcotraficante tejió una alianza con su cuñado Abigael González Valencia, líder de un grupo llamado Los Cuinis, que se volvió el aparato de lavado de dinero de los recursos ilícitos del CJNG. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos señaló a algunas de las empresas utilizadas para blanquear los capitales, entre ellas compañías inmobiliarias, agrícolas, una promotora musical —Gallística Diamante—, hoteles y restaurantes en Guadalajara y Zapopan, e incluso las cabañas La Loma Tapalpa, donde el Mencho se encontraba con sus escoltas cuando el Ejército lanzó el operativo que terminó con su vida.
Con el tiempo diversificó sus actividades hacia otros sectores, como la extorsión, huachicol y huachicol fiscal —operados en Tamaulipas y Veracruz, según documentó el Departamento del Tesoro en mayo de 2025—, las estafas a turistas con rentas de tiempo compartido en Puerto Vallarta o en la minería, como lo documentó el periodista Daniel Lizárraga en Proceso (edición 0030, correspondiente a diciembre de 2025).
En los años siguientes el Mencho emprendió una guerra violenta contra los Caballeros Templarios, con tal de recuperar el control sobre su natal Tierra Caliente de Michoacán; para ello contó con el apoyo de autoridades estatales y federales —incluyendo a Alfredo Castillo Cervantes, nombrado comisionado de Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán por el expresidente Enrique Peña Nieto, según denunciaron a Proceso, en su momento, políticos de la región, que le permitieron cooptar a algunos de los grupos de autodefensas que se estaban levantando en la entidad.
En 2015, después de media década de expansión con un perfil bajo, el CJNG se convirtió en un tema de preocupación nacional: en abril, apenas dos meses después de que las autoridades mexicanas capturaran a Abigael González, el líder de Los Cuinis, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó un informe donde señalaba al CJNG y a Los Cuinis como "uno de los cárteles más poderosos de México", y les acusó de jugar un "papel significativo en el tráfico de drogas internacional".
En entrevista con Proceso, un administrador de la Agencia Antidrogas estadunidense (DEA) indicó entonces que Los Cuinis eran "los narcotraficantes más ricos del mundo".
Al mismo tiempo el grupo inició su estrategia de confrontación directa con las autoridades: el 6 de abril decenas de sicarios del CJNG tendieron una emboscada a un convoy de policías de la Fuerza Única Rural (FUR) de Jalisco, asesinando a 15 agentes, y semanas más tarde, el 1 de mayo, los guardias de seguridad del Mencho derribaron un helicóptero de la Fuerza Especial del Alto Mando con un lanzacohetes durante un nuevo operativo realizado en Villa Purificación para capturar al líder criminal. Al margen del enfrentamiento con los militares, integrantes del CJNG causaron bloqueos e incendios en 19 municipios de Jalisco. El operativo dejó más de una centena de muertos.
En 2020, el juez de control Uriel Villegas Ortiz, quien había tenido entre sus manos los expedientes del Mencho, de su exesposa Rosalina González Valencia y de sus hijos Johanna y Rubén Oseguera González, fue asesinado junto con su esposa en su casa de Colima, uno de los bastiones del CJNG; también se atribuyó a Saúl Alejandro Rincón Godoy, Chopa, uno de los lugartenientes del CJNG —quien falleció en 2022—, el asesinato del exgobernador tapatío Aristóteles Sandoval en diciembre de 2020 en un bar de Puerto Vallarta, otro territorio controlado por el grupo criminal.
El crecimiento del poder del CJNG fue magnificado por una eficiente estrategia de propaganda, que presume batallones de tropas equipadas con armamento pesado y en "camiones monstruos" (vehículos blindados), cuyos mensajes bélicos son difundidos por cuentas de redes sociales dedicadas a la desinformación, las cuales estuvieron muy activas en el operativo del 22 de febrero sembrando noticias alarmantes para detonar el caos.
Presión de Washington
En el arranque del sexenio de López Obrador la Sedena tenía identificada la presencia del CJNG en todos los municipios de Jalisco —según consta en documentos donde vienen detallados los municipios con los nombres y apodos de los jefes de plaza del Mencho—, con unas pugnas con el Cártel de Sinaloa en la zona metropolitana de Guadalajara, y con el Cártel del Golfo en la frontera con Zacatecas.
Durante la gestión del tabasqueño, cuya política de seguridad buscaba evitar los enfrentamientos con los grupos armados, bajo el lema "Abrazos, no balazos", el CJNG se expandió hacia Zacatecas, Sonora, Estado de México, Chihuahua y Quintana Roo, donde disputó plazas al Cártel de Sinaloa.
Aun así, el aparato de inteligencia del Estado siguió monitoreando de cerca al capo, que aparecía como blanco prioritario para el gobierno de México; un informe elaborado por el CNI en julio de 2019 dio cuenta del seguimiento a Lázaro Curiel Nava, Tocayo, uno de los enlaces del Mencho que se encargaba de llevar productos y personas a las "zonas de resguardo" donde se escondía el capo, incluyendo en la Sierra de Amula, que abarca los municipios de Autlán, o en Talpa de Allende, donde el Mencho celebró su cumpleaños 53.
El año pasado, apenas un mes después de regresar al poder en Estados Unidos, Donald Trump colocó al CJNG en su lista de organizaciones terroristas extranjeras e incrementó su presión sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo para atacarlo, con el objetivo anunciado de desmantelar sus operaciones de tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.
Entre los 92 capos que el gobierno mexicano envió a EU desde la toma de posesión de Trump figuran varios líderes del CJNG, como a Abigael González Valencia, Antonio Oseguera Cervantes —hermano mayor del Mencho—, Erick Valencia Salazar, el 85, y Armando Gómez Núñez, Delta 1, quienes enfrentan ahora la justicia de Estados Unidos, junto con Rubén y Jessica Johanna Oseguera González, dos hijos del Mencho, así como algunos de sus viejos aliados, como Óscar Orlando Nava Valencia, fundador del Cártel del Milenio.
El abatimiento del Mencho fue celebrado por la Casa Blanca, el Departamento de Estado y la embajada de Estados Unidos en México.
El dominio del Cártel Jalisco Nueva Generación no se construyó sólo con violencia extrema. Rubén Oseguera Cervantes tejió durante años una red de complicidades que alcanzó a gobiernos estatales, policías municipales y mandos militares mientras expandía su imperio por 22 estados mexicanos. Documentos de inteligencia militar registran pactos, sobornos y reuniones que convirtieron al capo en un poder paralelo al Estado.
Integrantes del cártel en una demostración de fuerza. Foto: Especial/Cuartoscuro.
Alfaro. Vínculos de corrupción registrados por inteligencia militar. Foto: Rafael del Río / Procesofoto.
Tapalpa Country Club. Zona donde se resguardaba el Mencho. Foto: Fernando Carranza García /Cuartoscuro.
Atentado contra García Harfuch en 2020. Foto: Cortesía /Cuartoscuro.
A la par de los ataques contra fuerzas de seguridad y las masacres de civiles —incluyendo sus rivales—, el CJNG tejió una compleja red de complicidades basada en sobornos y amenazas de muerte a actores políticos o judiciales, que a menudo fueron seguidas de acciones: en la última década se le atribuyeron varios atentados y asesinatos de personajes públicos, como el homicidio de Jesús Gallegos Álvarez, efímero secretario de Turismo en la administración del priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz; el espectacular atentado contra Omar García Harfuch, entonces secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de la Ciudad de México (26 de junio de 2020), o tentativas de asesinato contra el diputado federal Gabriel Gómez Michel y contra Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, un exfiscal de Jalisco que había sido acusado de nexos con el grupo criminal.