Transcripción:
Cangrejeada: el puente humano para ayudar a una especie ante la destrucción de su hábitat
Un niño de 10 años apoyado de una escoba mete a un cangrejo a una cubeta que lleva consigo y festeja a las risas junto con las otras personas que le acompañan. Su acción marcó la diferencia para la especie.
El camellón del bulevar de la Riviera Veracruzana se llena de personas con cubos, cubetas, cajas, recogedores y escobas. No están recogiendo basura o haciendo limpieza: están salvando el cangrejo azul, una especie que no puede hacer su ciclo natural por sí sola debido a la urbanización que ha habido en la región y, que ahora necesita de la ayuda de las manos humanas.
Sergio Armando González, fundador de Earth Mission, explicó que el cangrejo azul vive en el manglar, pero cuando debe desovar para reproducirse migra hasta el mar, por lo que ahora se requiere de las cangrejeadas, unos puentes humanos para que puedan hacerlo.
Hace muchos años, antes de la urbanización de la zona conocida como la Riviera Veracruzana, los cangrejos caminaban desde el mangle hasta la playa y volvían una vez terminado el desove. Hoy, cuando lo hacen se encuentran con fraccionamientos, carretera, coches pasando a toda velocidad y un sinfín de obstáculos que hacen que se vuelva imposible.
Cuando la noche empieza a caer, las personas se comienzan a juntar para ayudarles. Cada año hay más interés, pero también con los años hay menos cangrejos a los que se pueda ayudar, pues han acabado con ellos. La destrucción de su hábitat donde tan solo hasta el año pasado se habían aprobado 58 fraccionamientos según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la caza ilegal, han disminuido la población.
Niñez, la más interesada
La escena se repite entre julio y septiembre en las fechas de luna llena. Desde hace 10 años la sociedad civil ha convocado a ayudar y este año, por primera ocasión, también lo hizo el ayuntamiento de Alvarado. Por eso, el grupo se dividió en dos.
La mayor cantidad de personas, con sus utensilios, caminan con el ayuntamiento por la orilla de la carretera, acompañadas de patrullas y elementos de protección civil. En su paso van levantando los cangrejos y pasándolos a una bandeja negra tapada. Pero el tumulto y emoción se desbordan y terminan por agarrar algunos azules que se deben proteger y otros de muchas otras especies.
González explicó que en el manglar viven cinco especies de cangrejos, de los cuales solo el azul se encuentra en riesgo por el ciclo que mantienen, aunque todos enfrentan el problema de que el lugar donde vivían ha sido consumido por la mancha urbana.
Con la asociación se quedan otras tantas personas y un grupo de scouts que llevan a la niñez para que aprendan. De hecho, muchas de las personas que acuden es para que las niñas y niños sepan cuidar el medio ambiente.
"Vi el folleto donde nos invitaban, con los nietos, traigo 3 y 2 postizos. Que aprendan y cuiden la naturaleza, que aprendan", dijo Alba, una de las asistentes.
"Yo cuido mucho a los animalitos, los perros, los gatos y todo", contestó su nieta de alrededor de 8 años.
A mitad del camellón, las familias se despliegan por la carretera para caminar hacia la bajada de Mandinga y hacia otras zonas cercana, para ayudar a aquellos cangrejos que van llegando. Una vez que los tienen, los llevan a los recipientes donde activistas los pasan a cajas dividiendo las hembras que tienen hueva de los machos y hembras sin hueva.
Pasos de fauna, el gran pendiente
Ahí también aprovechan para contarles del ciclo del cangrejo y que en el manglar protegido por la Semarnat, habitan en madrigueras pues son especies terrestres que deben vivir cerca del agua.
De acuerdo con un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana, entre 2000 y 2023, este manglar denominado Sistema Laguna Costero de Mandinga perdió 71.4 hectáreas que es un 10.7 por ciento de su total. Por eso, está en un estado vulnerable.
Además, contó González, después del manglar había otros ecosistemas como dunas que fueron destruidos para dar paso a la urbanización. Eso explica porqué en 2016 ayudaron a 56 mil y el año pasado solo a 2 mil 500.
"Cada año la tienen más difícil porque cada vez hay más personas, porque cada vez las calles son más amplias, porque cada vez hay más autos, porque cada vez es menos viable para los animales sobrevivir a una situación así", dijo.
Por eso, afirmó, desde que se construyeron los fraccionamientos debieron dejarse pasos de fauna como lugares seguros donde las especies pudieran cruzar y hacer la interconectividad que necesitan para vivir.
El director de Ecología y Protección Animal de Alvarado, Josué Mora, afirmó que están afinando un proyecto para pasos de fauna que próximamente se presentará, pero no dio más detalles. Mientras, sostuvo, este año hicieron su propia cangrejeada para ayudar.
Caza ilegal, un problema sin atender
Cuando avanza la noche, más personas se van acercando a la carpa mientras llevan consigo sus cubetas con cangrejos. Algunos los agarraron en los fraccionamientos cercanos y decidieron ir a entregarlos, otros iban pasando por la carretera y al verlo se detuvieron para llevarlo.
Dos de las mujeres que llevaban una cangreja ovada en una cubeta se graban para despedirse de "Marcela", como le pusieron a su nueva amiga a quien rescataron, para evitar que cayera a una alberca donde el cloro la mataría o muriera aplastada.
Las cubetas y los costales de lona son el sitio ideal para transportar, aunque algunas niñas y niños gritan cuando ven las tenazas moverse por el estrés del animal, que se calma en cuanto está en una caja cubierta que confunde con madriguera.
Mientras algunas personas mal estacionadas llevan los ejemplares y algunos cuantos autos pitan y aplauden la labor, quienes están en la actividad cuentan sus historias. Algunas personas recién llegaron a vivir a Veracruz, otras están de vacaciones desde otras ciudades, algunas más ya llevan años ayudando las cangrejeadas.
Ahí escuchan que otro problema que enfrenta el cangrejo azul es la caza. Antes de la temporada de anidación es posible agarrarlos para el consumo humano, pero es desmedido.
Durante su temporada que este año fue del 1 de julio al 15 de septiembre, se decretó una veda donde no se puede cazar para el consumo. Pero, el problema, es que muchas personas no lo respetan.
Eso se repite en la Riviera Veracruzana y en muchos otros sitios. Tan solo en Coatzacoalcos denunciaron la llegada de pescadores de otras regiones para llevárselo por manojo. Lo mismo ha sucedido en otras zonas.
González explicó que el cangrejo azul se considera una especie en riesgo, pero no en peligro de extinción, debido a que no se encuentra contemplada en la Norma Oficial Mexicana (NOM) 059 que es la reglamentación en el país.
Dijo que esto se debe a que es considerada una especie de consumo y su reglamentación pertenece a la Comisión Nacional de Pesca (Conapesca) y no a autoridades ambientales, por lo que debería existir un cambio importante para que pase a ser una especie protegida no únicamente durante las vedas.
Las cajas que juntaron, les explican a la gente, serán separadas. Las hembras ovadas irán al mar para que hagan el desove y se puedan reproducir y el resto serán regresadas al manglar, muy adentro para que les cueste volver a salir a la urbanización y corran riesgos.
Mientras las niñas y los niños se toman fotos, escuchan que el cangrejo azul es muy importante, porque ayuda a biodegradar la materia orgánica y mantener la calidad del agua en el manglar y oxigenar la tierra.
"En los ecosistemas de manglares, el cangrejo azul es un arquitecto natural de gran importancia, ya que durante sus excavaciones realiza la remoción del suelo, lo que contribuye en la oxigenación siendo aprovechado por otras especies animales y vegetales. Además, abona a la descomposición de materia que posteriormente beneficia a otro tipo de organismos", señala el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentable en su página web.
Después, viene el momento de subir todo a la camioneta y avanzar varios metros en un vehículo para llegar a la playa, trayecto que no podrían haber hecho solas las cangrejas.
Los niños y niñas son las encargadas de vaciar las cajas con sumo cuidado, para que las cangrejas corran rápidamente al mar para desovar.
"Estamos cuidando los cangrejos", dice una niña sonriente. Su rostro refleja emoción. Aquella que le da el saber que ella fue una de las manos que construyó un puente para que 50 cangrejas pusieron su hueva para reproducirse.
El trabajo no acaba ahí, ese es solo la mitad de su camino. Cuando termine el proceso la asociación las recogerá para regresarlas al manglar.
La escena se repetirá durante tres días en la luna llena, mientras que el resto del tiempo aquellas que encuentren un cangrejo azul deberán de ponerlo en una caja semiabierta con muy poquita agua y darle tomate, hasta que puedan llamar a alguna asociación que les ayudará a reubicarlo.
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