Resumen:
La infraestructura y los polos de desarrollo cambian las dinámicas locales y pueden tener impactos considerables entre la población. Los gobiernos están obligados a prever tales impactos, pero por lo general no lo hacen.
Transcripción:
La infraestructura y los polos de desarrollo cambian las dinámicas locales y pueden tener impactos considerables entre la población. Los gobiernos están obligados a prever tales impactos, pero por lo general no lo hacen.
El auge maquilador de los años ochenta y luego la expansión de procesos industriales en las décadas de libre comercio han cambiado la forma de las ciudades del norte y el Bajío. La llegada de autopistas en los últimos 35 años, ha catapultado algunos puertos turísticos y ha tenido impactos positivos en cuanto al desarrollo económico, pero muy negativos en cuanto al desarrollo social y urbano, e incluso ha favorecido el auge de la delincuencia.
La llegada del aeropuerto al Lago de Texcoco habría impactado a municipios como Acolman, Atenco, Texcoco, entre otros de la zona. Al mudarse la nueva terminal aérea a Santa Lucía, son otros los municipios impactados. El NAIM venía acompañado de decenas de kilómetros de autopistas, pero no de un tren, pues la decisión se seguía postergando; aunque a su favor podía presumir que había trabajos de planeación del abandono de sitio del Aeropuerto Benito Juárez.
El Felipe Ángeles tendrá un tren desde Buenavista, a partir de 2024, lo cual es una gran noticia, no sólo por la facilidad de conectar el centro de la ciudad con la terminal, sino porque las estaciones de paso terminarán conectando el norte de la Zona Metropolitana del Valle de México. Además de las estaciones de Buenavista a Cuautitlán por las que pasará este servicio en Azcapotzalco, Tlalnepantla y Tultitlán (Fortuna, Tlalnepantla, San Rafael y Lechería), se añadirán nuevas estaciones intermedias. Esto tendrá impactos relevantes en el desarrollo de la región.
Tultitlán tendrá dos nuevas estaciones: Cuayamil y Prados Sur; Tultepec tendrá otras dos: Los Agaves y Teyahualco; Nextlalpan también dos, Nextlalpan y Xaltocan; además de la estación AIFA en el municipio de Zumpango, que es uno de los tres que ocupa el territorio del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (Tecamac, al oriente; y Nextlalpan, para el extremo sur poniente del polígono).
Cuando uno revisa las fotografías satelitales puede imaginar qué es lo que viene. Hay cientos o miles de hectáreas con suelo rural que ahora tendrán una estación del tren suburbano a tiro de piedra. Pareciera que nadie se ha dado cuenta de lo que viene. Sin planeación, naturalmente el desastre. Con planeación, me parece que tendríamos que apostar a zonas habitacionales muy densas en el entorno de las estaciones, pero con políticas de reciclaje de aguas residuales y cosecha de lluvia.
Hay municipios que no tienen mucho espacio hacia dónde crecer: Jaltenco, Tultitlán, Tecámac, Coacalco. Sin embargo, hay otros que sí: Nextlalpan y Zumpango a la cabeza. De hecho, con una adecuada planeación los nuevos desarrollos habitacionales deberían contribuir a la ramificación del tren hacia Zumpango y Huehuetoca, como estaba planeado hace dos décadas.
No es ideal la vivienda suburbana, pero habiendo infraestructura, puede ser una alternativa para obtener suelo más barato que el que ofrecen las zonas centrales. Como decía, la infraestructura y los polos de desarrollo inducen cambios locales. Éstos pueden caminar al desastre, o pueden ser bien planeados. Ojalá optemos por lo segundo.