La huella tóxica del huachicol


Resumen:

El robo de combustible no solo es un problema de seguridad y economía, sino que también representa una crisis ambiental; sin embargo, no existen registros con datos precisos sobre los daños ambientales ocasionados tras el derrame de combustible "ordeñado."

Transcripción:

El robo de combustible no solo es un problema de seguridad y economía, sino que también representa una crisis ambiental; sin embargo, no existen registros con datos precisos sobre los daños ambientales ocasionados tras el derrame de combustible "ordeñado."

El huachicoleo es un delito que ha afectado severamente las finanzas de Pemex y se ha extendido por prácticamente todo el país, a través de grupos delincuenciales que encontraron en él un negocio millonario.

Además, la extracción ilegal ocasiona derrames en distintas zonas, lo cual afecta severamente el medio ambiente y deja daños muchas veces irreversibles.

Son organizaciones civiles y defensores del medio ambiente quienes han exigido acciones de remediación, luego de que el derrame de hidrocarburos causa contaminación hídrica del subsuelo; además de que la mayoría de cultivos en zonas afectadas han quedado contaminados: la tierra alrededor de los gasoductos se convierte en zonas totalmente muertas.

Aunque existen dependencias cuyas tareas incluyen la preservación y cuidado de zonas afectadas, ninguna de ellas cuenta con un informe oficial sobre el daño en campos agrícolas y, en general, en el medio ambiente.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) o la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA) han "olvidado" dar a conocer esta información.

Pemex, por su parte, asegura en el Reporte Anual de Sostenibilidad 2024 que mantiene el monitoreo constante de sus sistemas de ductos e instalaciones de procesos. Este monitoreo tiene como objetivo detectar tanto fallas operativas como actos vandálicos que pudieran ocasionar fugas y derrames, evitando posibles afectaciones al aire, suelo y agua, y permitiendo una respuesta inmediata para minimizar cualquier impacto ambiental potencial.

La empresa asegura que está comprometida con la identificación, evaluación y gestión de dichos riesgos. Esto se materializa a través del establecimiento de medidas preventivas y de mitigación de impactos ambientales; sin embargo, no aporta datos precisos sobre las afectaciones ambientales ocasionadas por el robo de hidrocarburos.

Omiten daño ambiental

México enfrenta una crisis ambiental de dimensiones históricas, alimentada por décadas de descontrol, corrupción e impunidad en torno a Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa estatal que hoy, según el activista Carlos Álvarez Flores, se ha convertido en "la petrolera más contaminante del mundo."

En una entrevista con Reporte Indigo, el presidente de la organización México, Comunicación y Ambiente A.C., y especialista en residuos y cambio climático, lanzó una severa crítica al manejo ambiental del sector energético, especialmente por parte de Pemex, señalando que la contaminación química derivada de hidrocarburos es uno de los principales problemas que enfrenta la humanidad desde hace más de un siglo.

"Hay que llamarlo por su nombre: contaminación química. Los hidrocarburos son sustancias químicas y llevamos más de 130 años extrayéndolos, refinándolos y contaminando", afirmó.

A pesar de las múltiples denuncias, reportes y siniestros documentados, el activista considera que el problema persiste por falta de voluntad política y transparencia.

"Estamos ante un evento que es conocido, pero increíblemente no se soluciona. Ni la Profepa ni la ASEA han sido eficaces. El impacto ambiental de Pemex es gigantesco, pero no se puede cuantificar en millones de pesos", declara.

Contaminación sin control ni registro oficial

La dimensión ambiental del problema es tan grande como invisibilizada.

Álvarez Flores denuncia que los derrames provocados por tomas ilegales y el abandono de infraestructura no están registrados ni en el Sistema de Sitios Contaminados (SISCO) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). "Pemex es la única que sabe cuántos derrames ha tenido, pero esos datos no se hacen públicos.

El SISCO apenas fue actualizado después de tres años y reconoce solo mil 139 sitios contaminados por Pemex, pero en realidad son muchos más", afirmó.

Ni siquiera el siniestro ocurrido en Tlahuelilpan, Hidalgo, en 2019, que dejó 137 muertos tras la explosión de una toma clandestina, cuenta con un informe oficial de afectación ambiental, según el activista.

"Podríamos pensar en entre cinco mil y diez mil hectáreas de suelo contaminado, pero no se puede afirmar porque no hay información oficial ni acciones de remediación." Carlos Álvarez Flores llama a una urgente revisión del modelo energético nacional y exige que se asuma la responsabilidad ambiental que por ley corresponde al gobierno federal. Mientras tanto, las fugas siguen, los sitios contaminados aumentan y el país continúa perdiendo tanto recursos naturales como económicos.

Huachicol: una actividad que nace desde dentro

Carlos Álvarez no duda en señalar que el fenómeno del huachicol -la ordeña ilegal de ductos de combustible- es un delito que se comete desde adentro de Pemex, con la complicidad de trabajadores de la empresa.

"Desde hace más de 40 años se roba combustible. Carlos Romero Deschamps fue el padre del huachicol. Hay evidencia gráfica de su participación cuando era joven. Esto siempre ha sido una red interna", aseguró.

Estima que, en medio siglo, se han generado al menos 60 mil tomas clandestinas. Sin embargo, Pemex cuenta con sistemas de monitoreo de presión que detectan cualquier fuga, por lo que sostiene que la empresa siempre ha sabido dónde ocurren los robos, pero ha optado por no actuar.

En la actual administración federal, se han desarrollado estrategias distintas y se han instrumentado operativos a cargo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana en contra de bandas dedicadas al huachicoleo.

"Estamos ante un evento que es conocido, pero increíblemente no se soluciona. Ni la Profepa ni la ASEA han sido eficaces. El impacto ambiental de Pemex es gigantesco, pero no se puede cuantificar en millones de pesos", afirma Carlos Álvarez Flores, ambientalista y presidente de México, Comunicación y Ambiente A.C.

Pemex reporta todas las categorías de eventos de derrame de hidrocarburo, pero no incluye los relacionados con las tomas clandestinas. Indicador Número de eventos Volumen derramado (barriles) Volumen fugado (miles de millones de pies cúbicos) Derrames 2020 931 535 23 2021 1,163 1,079 32 2022 1,167 10,528 30 2023 1,219 2,022 29 2024 1,037 1,522 29