Transcripción:
Ridículo
MANUEL J. JÁUREGUI
Nada tiene que andar haciendo nuestro Gobierno gastando el dinero de TODOS los mexicanos "fabricando" coches eléctricos: sus responsabilidades principales no son empresariales, pues no sólo no sirven para eso, sino que los aparta de sus responsabilidades primarias, que son mantener la paz y el orden, defendernos de amenazas externas, administrar justicia y crear las condiciones sociales necesarias para que nuestra economía pueda ser productiva y eficiente para así competir ventajosamente contra otros países en los mercados globales.
De que como empresarios son pésimos, incompetentes e incapaces lo demuestra la REBAJA de la perspectiva de la calificación de S&P Global Ratings para nuestro País, y ahora para PEMEX y CFE, que llevan casi siete años y medio operando y a los que han empinado al grado de la quiebra, poniendo en riesgo la calificación del País.
En sí, el "Olinia" (hasta el nombre tiene feo) es un remedo de coche, que ni eso llega: parece un carrito de golf con vidrios. Desde ya les podemos apostar a que nadie lo va a querer y van a acabar obligando a las dependencias gubernamentales y a los servidores públicos a "comprarlos".
Con un precio que andará entre los 90 y 150 mil pesos (y tal vez subsidiado, lo cual es muy posible para encubrir el fracaso) y con una velocidad MÁXIMA de 50 km/h, la caja de zapatos que quieren hacer pasar como coche no podrá jamás competir con los AUTOS CHINOS, que los hay de precios accesibles y que no representarán un PELIGRO rodante tanto para sus ocupantes como para el tráfico citadino, que se los topará como un obstáculo a vuelta de rueda.
Lo absurdo de este "proyecto gubernamental" lo demuestra el hecho de que crearon una norma especial (NOM) para este vehículo, ya que en las que rigen en todo el mundo, no califica como coche; sería, en todo caso, una "cuatrimoto".
También resulta absurdo que haya gente, servidores públicos, que piensen seriamente que fabricar esta cosa de juguete para entrar a un mercado competidísimo, dominado en el bajo costo por los chinos con mejores productos, sea algo en lo que debiera estar involucrado el Gobierno.
Un Gobierno plagado de gravísimos problemas, que requieren no sólo toda su atención, sino la ÓPTIMA aplicación de los recursos públicos, cada vez más comprometidos con las pentontadas que se les han ocurrido y en las que se han metido. Esto, tomando en cuenta que operan ya con DÉFICIT, que han incrementado la deuda pública y que por estas causas S&P bajó la perspectiva de México de "estable" a "NEGATIVA".
La economía no crece, el Gobierno no invierte productivamente, tira el dinero en puras tonterías, en proyectos que jamás rendirán, como el Tren Maya, la "Aerosedena" (Mexicana), el AIFA, los trenecitos nuevos, Dos Bocas y etcétera. Ello en un contexto de violencia, de graves problemas de CORRUPCIÓN, con el huachicoleo por mar y tierra desangrando las finanzas públicas y a punto de que el Presidente Trump haga añicos el T-MEC y nos empine más las perspectivas económicas.
Con una buena parte del territorio controlado por los narcos, concentrando el poder en el Ejecutivo, creando una AUTOCRACIA y pretendiendo simular una democracia, que realmente es generadora de una profunda DESCONFIANZA acompañada de una gran INCERTIDUMBRE, destinar recursos, tiempo y capital humano en un proyecto arriesgadísimo con escasísimas posibilidades de éxito raya en lo demencial.
Este proyecto, como muchos otros en los que se ha embarcado esta Administración que coloca con palillos el "segundo piso" de la transformación -según ellos-, demuestra una vez más que con los cuatroteros la sustancia no importa: lo que les importa son las apariencias.
"Somos tan cuerdas" -piensan los pobres ilusos- "que les vamos a enseñar a los chinos (y a Tesla) cómo fabricar coches eléctricos".
Mientras tanto, nos entretenemos madreando a los gringos con que aquí "no hay pruebas" contra los narcopolíticos que sus amenazas de ampliar acusaciones contra ellos son un blof; que basta con negar todo y que así las acusaciones desaparecerán como por arte de magia.
Esto, y que al pueblo lo aplacarán, distraerán y harán feliz con un "Olinia" en su garage. ¡Sigan soñando, cuatroteros, aunque el despertar -auguramos- les resultará sumamente traumático!
Mientras nos hundimos entre violencia, deuda e incertidumbre, los cuatroteros despilfarran recursos jugando ahora a fabricar cochecitos eléctricos.