Transcripción:
Pues estamos ya de vuelta con el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, el doctor Leonardo Lomelí. Lo entrevisté hace dos años, justo el 28 de noviembre de 2023 y en aquel entonces parecía que había por un lado la presión de que aumentaran la matrícula sin que esto tuviera un reflejo también en el propio presupuesto y usted me decía que no era sencillo atender, ampliar la matrícula sin bajar la calidad. ¿Cuál es el estado que tienen ahora? La aumentaron, la hemos ido aumentando. La creación de esta escuela en Oaxaca además nos permite no solo aumentarla, sino aumentarla en una entidad que tiene baja cobertura de educación superior, que creo que es precisamente donde la universidad debe de estar, donde más falta hace. Y hasta ahorita hemos podido, hemos tenido un programa de austeridad que nos ha permitido bajar el gasto en algunos rubros y redirigirlo a los rubros prioritarios, no solamente a la docencia, sino también a servicios estudiantes. Hemos creado más becas, no sólo becas de manutención, también becas de apoyo alimenticio, pero evidentemente esto tiene un límite, porque sobre todo hay que entender que la universidad no solamente tiene la función de docencia, siendo con mucho la más importante, tiene también una función de investigación en donde los equipos se están depreciando continuamente, hay que reponerlos y si se quiere estar en una posición de competitividad a nivel internacional en ciertas áreas, pues sí nos tenemos que renovar periódicamente y tenemos que estar apoyando la infraestructura también del subsistema de investigación y tenemos un área de difusión cultural que también es importante y que está dirigida a la población en general, no solamente a los universitarios y que tampoco podemos descuidar. ¿Cómo hacer compatible el acceso a a los centros de estudios superiores sin menoscabo de la calidad de la educación que ahí se brinda? Hasta ahora lo hemos podido lograr, pero insisto, creo que en el largo plazo no es sostenible. Yo creo que sí tenemos que hacer un esfuerzo como país para invertir más en educación y en ciencia y tecnología, porque si no lo hacemos, bueno, pues en el largo plazo están muy limitadas nuestras posibilidades reales de desarrollo. No hay un solo país que en los últimos 70 años se haya desarrollado, que no le haya apostado muy fuerte a la educación, a la ciencia y al desarrollo tecnológico y cultural. Diría usted que de pronto se está privilegiando la cantidad de ingresos sobre la calidad de los egresados. Parecería que esa ha sido la tendencia en los últimos años, pero habría que reequilibrar esa tendencia. ¿Y cómo se explica usted el hecho? ¿Ve uno que se están creando más y más universidades sin fortalecer a las ya establecidas? ¿Cómo lo explica? Yo creo que habría que buscar también reequilibrar eso. En ese sentido, por ejemplo, nosotros en la Universidad Nacional sí hemos tenido en los últimos años una reducción del presupuesto en términos reales, pero han visto una disminución mayor las universidades públicas de los estados. Entonces yo creo que son universidades a las que también hay que apoyar y que sin menoscabo de crear otras instituciones, en efecto, habría que consolidar primero las que ya tenemos y que además son también las que tienen, creo que las posibilidades de crecer de manera más ordenada. ¿Cuál es el riesgo de estar generando universidades sin poderles garantizar ni a unas ni a otras su sustentabilidad económica? Yo creo que el riesgo es que volvamos más heterogéneo el sistema de educación superior. ¿Qué quiere decir con heterogéneo? Que haya universidades de distintas calidades. Se está haciendo un esfuerzo por por tratar de nivelar la calidad del sistema de educación media superior y yo creo que es un avance importante lo que se ha hecho con este proyecto del Bachillerato Nacional, tratar de incluso las universidades públicas federales, la UNAM, el Politécnico, la UAM misma, hemos entrado a validar y certificar algunas de las carreras técnicas que se van a impartir en estos bachilleratos, pero tenemos que hacer un esfuerzo correlativo en el nivel nacional y eso pasa también por fortalecer financieramente las universidades estatales. Es que esa es la paradoja, es decir, uno entiende el deseo de que todo egresado de la educación media superior pudiera acceder a la educación universitaria o de licenciatura, sin embargo, no se ven garantías en el sentido de que la formación que va a adquirir ya en ese nivel superior tenga la calidad necesaria. ¿Coincide con eso? Pues a mí sí me preocuparía eso. En efecto, tendríamos que garantizar esa calidad precisamente para que estemos a la altura de las expectativas que despiertan estos nuevos proyectos. Ahora, decía usted, y con razón, cómo ha venido cayendo el presupuesto público federal para la educación superior. De acuerdo con los datos que yo traigo, en el 2025 cayó 29.3% de cara al 2018 y 38% en el ejercicio que hubo en el 2015. ¿Cómo explicar que por un lado se abren universidades al tiempo que se reduce el presupuesto? Pues sí, es algo muy paradójico, porque eso nos habla de que hay una afectación necesariamente a las instituciones ya existentes. A nosotros no nos ha ido tan mal, insisto, en el contexto nacional, aunque ha habido una disminución en términos reales, creo que la reducción más fuerte estado en otras instituciones. Pero esto al final, esto es algo que se tiene que reflejar en los equipos, en el mantenimiento, en la infraestructura y esperemos que no se refleje también en la calidad de la educación, en el deterioro de la propia educación que se quiere privilegiar. Ahora, la universidad se había posicionado en el ranking de las 100 universidades más destacadas, pero ha sido bastante irregular, entra y sale de ese ranking. ¿Por qué? Bueno, hay que entender también que estamos en un mundo muy competitivo y en el caso del ranking del QS, lo que ha pasado en los últimos años es que han entrado muchas universidades chinas e indias y esto hace que se vuelva mucho más volátil el ranking. ¿Y esto nos lleva también a reflexionar de que en un mundo tan competitivo, donde hay países como China, como la India, pero a nivel latinoamericano podría ser también el caso de Brasil, están invirtiendo más en este momento en educación o en ciencia? En Brasil hubo una caída en el gasto en educación en la época de Bolsonaro, pero Lula siempre le ha dado una prioridad importante a la educación. Bueno, pues estas universidades se van posicionando mejor. Una política de reducción sostenida en el gasto público en educación nos reduce también posibilidades a las instituciones mexicanas de competir a nivel global. Ya en aquel entonces, en aquella entrevista que le hice, usted se hizo, se lanzó fuerte y me dijo que pensaba usted ganar 20 lugares más sobre los que tenían, si no me equivoco estaban en el 94. Usted la quería llevar al 74 o 73. ¿Se mantiene esa idea? ¿Qué va a hacer? ¿Ahorita están fuera? Ahorita estamos fuera, yo espero que regresemos muy pronto. Creo que sí podemos aumentar, pero siempre y cuando tengamos recursos suficientes para poder apoyar también las labores de la institución que se reflejan directamente en los rankings. Si podemos hacer un esfuerzo adicional con lo que ya tenemos, lo estamos haciendo. Tenemos que hacer más visibles las publicaciones de nuestros profesores, tenemos que aumentar el número de publicaciones arbitradas de la propia universidad que actualmente existen. Pero, por ejemplo, en capacidades de cómputo, en capacidades laboratorios, sí se requieren inversiones fuertes para mantener ese liderazgo a nivel mundial. Pues es que, digo, si no hay fondos y si no hay un impulso, es difícil pretender estar entre los mejores. Y sobre todo sobre la base de lo que usted dice, usted ve que sí hay una suerte de ofensiva educativa por parte de algunas regiones económicas. Claramente Asia. Claramente Asia. Y en esa medida, ¿Cómo califica o cómo concibe la situación que tenemos aquí? Yo creo que por un lado hay la conciencia de que la ciencia es importante, digo, se creó el Conahcyt, se convirtió en Secretaría de Estado, se habla de la importancia de que México sea una potencia científica y educativa, pero creo que también hay que entender que en estos casos se necesita también una mayor inversión. ¿Lo ha podido conversar con autoridades gubernamentales? Sí, yo tengo una buena relación con la Secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, la doctora Rosaura Ruiz, con el propio secretario de Educación, Mario Delgado, con el secretario de Hacienda también. ¿Y entienden el fenómeno? Sí, pero al mismo tiempo hay poco margen de maniobra presupuestal. Yo creo que eso es una situación que nos habla de la necesidad ineludible, yo ya diría que en el corto plazo, porque en el mediano ya podría ser muy tarde, de pensar en una reforma fiscal. En una reforma fiscal. Ahora, curiosamente, una de las mejores causas del gobierno está en abatir la desigualdad, reducir la desigualdad, pero dentro de los instrumentos para lograr esto no incluyen a la educación y me parece que es un igualador, valga la expresión. ¿Le parece usted así? Yo estoy convencido que en el largo plazo los dos igualadores más potentes son la educación y la salud. La educación y la salud. Híjole, pues estamos en un apuro. ¿Y qué haría, qué propondría usted para que el abatimiento de la desigualdad no sólo fuera vía salarial, que de algún modo es de lo que estamos hablando, y se reconocieran otros instrumentos para lograr una sociedad más igual? Yo creo que debemos de apostarle como país a generar mayor valor agregado, que eso sólo se genera con una mayor inversión en educación, o sea, que tengamos una población más educada que pueda elevar el componente tecnológico de las exportaciones que hoy nos han colocado en un lugar importante a nivel mundial, pero que no se han traducido paradójicamente, en un mayor potencial de crecimiento interno y esa es la manera más sostenida de elevar los ingresos y de evitar las desigualdades. ¿Ahora está usted prácticamente a la mitad del mandato, cosa de días para que sea el segundo año, qué vamos a ver en el tercero? Yo esperaría que podamos sacar adelante varias reformas que yo propuse desde el inicio de mi gestión, de manera destacada, reformas que beneficien a los profesores de asignatura, que aumenten la participación de la comunidad también en nuestros cuerpos colegiados y que de esa manera contribuyan a una gobernanza más horizontal dentro de la universidad. ¿Hay quienes hablando de la gobernanza horizontal de la universidad, llegan a plantearse ahora, como ahora está de moda, de que no hay mejor gobierno que el electo, han llegado a plantear incluso la elección del Rector, lo platicamos la vez pasada, después de ejercer el rectorado dos años, cuál es su perspectiva de esta tentación que de pronto surge? Yo creo que la historia de la Universidad nos ha enseñado que la ley orgánica de 45 es la que más estabilidad le dio a la institución, la que le permitió crecer y yo creo que en ese sentido vale la pena conservar nuestra forma de gobierno, buscando dentro de los márgenes que nos da la propia Ley Orgánica, formas de ampliar la participación de la comunidad, o sea que hay una mayor participación de los universitarios en nuestros cuerpos colegiados, pero sí creo que la forma en la cual se elige al Rector y a los directores, la Junta de Gobierno ausculta la comunidad, permite que se exprese, conoce sus opiniones y al final la propia Junta evalúa los programas, entrevista a los candidatos y toma las decisiones, creo que es la mejor forma de gobierno la que la que le va mejor a una institución académica. ¿Qué riesgos ve en la idea de elegir a las autoridades universitarias? Qué grupos organizados quieran intervenir y muchas veces con patrocinios externos, esa pareciera ser una constante, cuando uno ve cómo lastimaron el museo, pues el bloque negro, estos grupos violentos, cómo lastiman a la propia torre de la rectoría, de pronto pareciera ser que es un dejar hacer por parte de la autoridad gubernamental y no amparar a el centro de estudios. ¿Coincide con eso? Bueno, sin duda es un grupo que se ha manejado con mucha impunidad, pero no sólo en la Universidad, lo hemos visto también en el propio Zócalo, entonces yo creo que es el interés de todos, no sólo de los universitarios, pero de manera destacada de nosotros los universitarios, que se aclare quiénes son y a qué intereses sirven. Para finalizar la entrevista, dos uno al gobierno. ¿Qué le diría usted al gobierno? Que la Universidad Nacional es una institución que siempre ha estado al servicio del país y que está dispuesta a apoyar el desarrollo del mismo en todas las áreas. Tenemos unas muy sensibles áreas de colaboración con el gobierno, estamos participando en diversos proyectos con la Secretaría de Salud, con la CCT, con la propia Secretaría de Educación y con otras secretarías de Estado, pero que sí es importante un mayor apoyo a la educación superior, no solo a la Universidad Nacional, sino a todas las universidades públicas del país. ¿Cuántos puntos del PIB usted quisiera, no digo puntos, ¿Qué porcentaje del PIB usted quisierA ver destinado a la educación superior? Pues yo me conformaría con que se cumpliera lo que en algún momento se estableció en las muchas reformas de la Ley General de Educación, que no disminuya en términos reales y que recuperemos al menos lo que se tenía en el 2015. Ya. ¿Y qué mensaje le daría a los universitarios en víspera del inicio de su tercer año del mandato en el rectorado? Que es muy importante fortalecer la comunicación interna, no dejarse llevar, como ocurre no sólo en la universidad ni en el país, sino en todo el mundo, por las noticias falsas, las fake news. Es una comunidad muy grande, pero al final es una comunidad y que hay que reconstituirnos como comunidad y cerrar filas frente a todo aquello que pueda afectar a los integrantes de la misma comunidad, o sea, estar más unidos, estar mejor informados y por supuesto, si, todo lo que se pueda mejorar es susceptible de mejorarse, pero con la participación de los universitarios. Muy bien, pues yo le agradezco mucho la disposición, Rector. Al contrario, muchas gracias por la invitación, como desde luego les agradezco a los seguidores de El Financiero Televisión el hecho de acompañarnos aquí en Entredichos. Muchas gracias.